
El bloque «Las personas al centro: acceso, calidad y redes que resuelven» de CADE Salud 2026 abordó uno de los desafíos más críticos del sistema sanitario peruano: garantizar que el acceso a los servicios de salud sea oportuno, continuo y de calidad. La sesión reunió a especialistas para analizar cómo fortalecer el primer nivel de atención y consolidar redes integradas de salud (RIS) con capacidad resolutiva, en un contexto donde el aumento de enfermedades crónicas y el diagnóstico tardío —especialmente en cáncer— evidencian las limitaciones del sistema.
Los participantes coincidieron en que más del 70% de la carga de enfermedad está asociada a condiciones crónicas, lo que hace imprescindible un modelo preventivo, articulado y centrado en las personas, capaz de cerrar la brecha entre el aseguramiento y el acceso efectivo.
Claudio Lanata: redes integradas y prevención para responder a nuevos desafíos epidemiológicos
Claudio Lanata, investigador titular del Instituto de Investigación Nutricional, sostuvo que el primer nivel de atención solo puede ser resolutivo si está plenamente articulado a redes integradas de salud. Explicó que este nivel no puede operar de manera aislada, sino que debe estar conectado con hospitales de mayor complejidad que funcionen como cabeza de red, especialmente considerando la alta rotación del personal en los establecimientos primarios.
Asimismo, destacó que el fortalecimiento del primer nivel no depende exclusivamente del rol médico, sino de un enfoque más amplio que incorpore a otros profesionales de la salud, como enfermeras, obstetras y personal administrativo, quienes cumplen un papel clave en la implementación de intervenciones. Señaló que, cuando existe decisión política y alineamiento institucional, es posible generar cambios significativos en el sistema en plazos relativamente cortos.
Lanata también advirtió sobre el cambio en el perfil epidemiológico del país, donde problemas como la desnutrición infantil han disminuido, pero han sido reemplazados por el aumento del sobrepeso y la obesidad. En ese contexto, enfatizó la necesidad de fortalecer estrategias de prevención que aborden estos nuevos riesgos, promoviendo cambios en los hábitos de consumo y estilos de vida.
Finalmente, resaltó que enfrentar estos desafíos requiere la participación de múltiples actores, incluyendo el sistema de seguros, que debería incorporar con mayor énfasis la prevención y el tamizaje temprano. Subrayó que el país necesita avanzar hacia un enfoque que priorice la anticipación de enfermedades, en lugar de centrarse únicamente en su tratamiento.
Eduardo Payet: diagnóstico temprano y enfoque territorial para enfrentar el cáncer
Eduardo Payet, cirujano oncólogo del Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas, enfatizó que el fortalecimiento del primer nivel de atención es clave para mejorar el diagnóstico temprano del cáncer en el país. Señaló que, si este nivel funcionara de manera eficiente, sería posible avanzar significativamente en la prevención y detección oportuna de la enfermedad.
Explicó que uno de los principales desafíos es evitar la aplicación de modelos homogéneos en un país con realidades territoriales diversas. En su opinión, las estrategias de prevención y tamizaje deben adaptarse a los perfiles epidemiológicos de cada región, considerando factores de riesgo específicos y tipos de cáncer predominantes en cada zona.
Payet advirtió que actualmente el país enfrenta una alta proporción de diagnósticos en etapas avanzadas, lo que reduce significativamente las probabilidades de tratamiento efectivo. En ese sentido, destacó la importancia de fortalecer la educación sanitaria, la vacunación y los programas de detección temprana, especialmente en enfermedades prevenibles.
Asimismo, subrayó la necesidad de capacitar al personal de salud en el primer nivel para identificar signos de alerta y realizar una adecuada sospecha clínica, lo que permitiría derivaciones más oportunas. Añadió que la articulación entre el sector público, privado y académico es fundamental para diseñar intervenciones efectivas, basadas en evidencia y adaptadas a cada contexto.
Finalmente, remarcó que avanzar hacia un sistema más resolutivo implica no solo mejorar la infraestructura, sino también implementar estrategias diferenciadas que respondan a la realidad de cada población, con el objetivo de reducir la carga de enfermedad y mejorar los resultados en salud.
Óscar Cosavalente: integración, condiciones mínimas y articulación para un primer nivel resolutivo
Óscar Cosavalente, director de Máxime, sostuvo que el primer nivel de atención debe consolidarse como una verdadera puerta de entrada al sistema de salud, bajo un esquema efectivo de «gatekeeping», que permita ordenar la demanda y garantizar una atención oportuna. En ese sentido, señaló que, independientemente del subsector al que pertenezca, todo establecimiento de primer nivel debe cumplir condiciones mínimas para ser realmente resolutivo.
Entre ellas, destacó la necesidad de contar con una cartera de servicios de complejidad creciente —incluyendo especialidades de mayor demanda, laboratorio básico y atención de urgencias—, así como asegurar una interoperabilidad mínima obligatoria mediante módulos comunes de información como la identificación única del paciente, el resumen clínico y los sistemas de referencia y contrarreferencia.
Asimismo, enfatizó la importancia de que el primer nivel opere articulado en redes con hospitales de referencia, preferentemente con funciones docentes, que contribuyan a mejorar la calidad de la atención y la gestión operativa. Desde su perspectiva, la experiencia internacional demuestra que los sistemas que logran integrar servicios en redes permiten no solo derivar pacientes, sino también resolver la mayor parte de los problemas de salud en el primer nivel, evitando la sobrecarga hospitalaria.
En cuanto a los aprendizajes regionales, Cosavalente mencionó casos como Chile, Costa Rica y Brasil, así como experiencias en Asia, donde se ha avanzado en modelos de atención primaria articulados con hospitales. No obstante, advirtió que el principal desafío para el Perú no es solo técnico, sino también cultural, ya que se requiere transformar la mentalidad tanto de los ciudadanos como de los gestores del sistema para valorar la integración como eje central.
Subrayó que un sistema integrado permite reducir tiempos de espera, evitar duplicidades en exámenes y mejorar la continuidad de la atención.
Finalmente, destacó oportunidades concretas para fortalecer la articulación público-privada, como el marco normativo existente para redes integradas de salud, los mecanismos de Obras por Impuestos y los lineamientos de inversión para redes de servicios. Indicó que, con una decisión política firme, estas herramientas podrían escalarse para incorporar de manera más activa a los prestadores privados como proveedores complementarios regulados, contribuyendo a cerrar brechas de acceso y mejorar la calidad de la atención en el país.
Flor de María Philipps: el primer nivel como eje del sistema y la necesidad de redes integradas sostenibles

Flor de María Philipps, directora del MBA Salud de la Escuela de Postgrado de la UPC, señaló que el primer nivel de atención debe entenderse como la puerta de entrada al sistema de salud y recordó que está organizado en cuatro categorías (I-1 a I-4), cada una con funciones y capacidades diferenciadas en función del territorio.
Indicó que hasta el 80% de las patologías pueden resolverse en este nivel, siempre que se garantice acceso, capacidad resolutiva, calidad y continuidad en la atención. Advirtió que cuando el primer nivel falla, se genera un desorden sistémico que impacta directamente en los pacientes, provocando retrasos en el diagnóstico, mayores riesgos en salud —especialmente en enfermedades crónicas o cáncer—, pérdida de confianza en el sistema y un incremento del gasto de bolsillo.
En ese sentido, subrayó que las condiciones mínimas para asegurar su funcionamiento efectivo deben partir de un conocimiento detallado de la demanda territorial y del perfil epidemiológico, lo que permite una adecuada planificación y gestión de recursos. Entre los elementos clave, destacó la necesidad de una dotación equilibrada de personal de salud, incluyendo especialistas en modalidades como rotación o centralización; el acceso a equipamiento adecuado para diagnóstico; una cadena logística eficiente de medicamentos e insumos; infraestructura en condiciones adecuadas; y el uso de herramientas digitales como la historia clínica electrónica interoperable.
Asimismo, enfatizó la importancia de establecer rutas claras de referencia y contrarreferencia para garantizar la continuidad de la atención. En relación con las redes integradas de salud (RIS), Philipps señaló que el Perú ya cuenta con avances normativos y una implementación progresiva en el territorio, aunque aún enfrenta desafíos en términos de financiamiento, fortalecimiento institucional y sostenibilidad.
Destacó que estas redes permiten articular el sistema, mejorar el flujo de pacientes y optimizar el uso de recursos, siguiendo experiencias internacionales adaptadas a la realidad local.
Finalmente, indicó que existen oportunidades concretas para fortalecer la articulación público-privada, como la incorporación de prestadores privados en redes territoriales mediante mecanismos como capitación y contratos con indicadores de desempeño. Asimismo, mencionó el potencial de las asociaciones público-privadas para servicios complementarios y de apoyo diagnóstico, lo que permitiría ampliar la capacidad resolutiva del sistema y mejorar la oportunidad de atención para los ciudadanos.
