El bloque «Gobernanza, ética y liderazgo que responden» de CADE Salud 2026 puso el foco en la necesidad de fortalecer la institucionalidad del sistema sanitario peruano a través de una rectoría sólida, una regulación moderna y una gestión orientada a resultados. La discusión se centró en cómo construir un entorno que garantice acceso oportuno, seguro y continuo a los servicios de salud, promoviendo al mismo tiempo la innovación, la competencia y una mayor participación del sector privado.
Asimismo, se destacó la importancia de generar condiciones de transparencia, estabilidad y articulación entre actores para asegurar un sistema eficiente y centrado en el paciente. La sesión fue conducida por Hernán Ramos, gerente general de la Asociación de Clínicas Particulares del Perú, quien remarcó la necesidad de avanzar hacia un modelo regulatorio enfocado en resultados, donde la calidad de atención, la seguridad del paciente y los resultados clínicos sean los principales indicadores del desempeño.
Pedro Chávez-Cabello: acceso, regulación y articulación como desafíos estructurales
Pedro Chávez-Cabello, gerente general de Clínica Aviva, señaló que uno de los principales problemas del sistema de salud peruano es el acceso, especialmente en las zonas menos favorecidas, donde existen limitaciones para acceder a servicios de calidad. Indicó que esta situación se agrava por las condiciones inadecuadas de gran parte de la infraestructura sanitaria, lo que impacta directamente en la calidad de atención y en la disponibilidad de servicios.
En ese contexto, sostuvo que, dado que la mayor parte del financiamiento y la prestación de servicios recae en el sector público, es fundamental fortalecer sus capacidades de gestión, pero también avanzar hacia una mayor articulación con el sector privado. Destacó que este último tiene la capacidad de operar con mayor agilidad y eficiencia, lo que permite acelerar la provisión de servicios de salud accesibles y de calidad.
Chávez-Cabello también advirtió sobre las limitaciones del marco regulatorio actual, señalando que existen normas desactualizadas frente a la evolución tecnológica del sector, lo que genera rigidez, discrecionalidad en su interpretación y obstáculos para la inversión. Esta situación, indicó, no solo retrasa el desarrollo de infraestructura y servicios, sino que también puede fomentar la informalidad y afectar la calidad del sistema. Asimismo, enfatizó la necesidad de contar con equipos técnicos especializados en la gestión y regulación del sector, con independencia de los ciclos políticos, y orientados a resultados concretos. Subrayó que, si bien la rectoría puede responder a lineamientos de política pública, la ejecución debe recaer en profesionales con criterios técnicos, medidos por indicadores claros de desempeño.
Finalmente, destacó el rol de espacios como CADE Salud para promover el diálogo entre el sector público y privado, pero advirtió que su valor dependerá de la capacidad de traducir las discusiones en propuestas concretas, con seguimiento y resultados medibles que permitan evaluar avances en el tiempo.
Carlos Puga, miembro del Consejo Directivo de EsSalud> en representación de la CONFIEP, centró su intervención en la necesidad de fortalecer la gobernanza del sistema de salud para garantizar la implementación efectiva de reformas. Señaló que, si bien existen múltiples diagnósticos sobre los problemas del sector, el principal desafío radica en la capacidad de ejecución, lo que está directamente relacionado con la calidad de la gobernanza. En ese sentido, destacó la importancia de contar con equipos técnicos seleccionados bajo criterios meritocráticos, con estabilidad e independencia frente a los cambios políticos, como condición indispensable para lograr transformaciones sostenibles.
Planteó la necesidad de modificar el marco normativo para asegurar que las principales autoridades del sistema sean designadas mediante concursos públicos, garantizando así su idoneidad y representatividad. Asimismo, propuso avanzar hacia un cambio en el modelo de operación de EsSalud, separando las funciones de aseguramiento y prestación de servicios, lo que permitiría transparentar costos, mejorar la eficiencia y establecer comparaciones con el sector privado.
Este enfoque, indicó, abriría la posibilidad de ampliar la participación del sector privado mediante mecanismos como la tercerización o las asociaciones público-privadas, replicando experiencias que ya vienen mostrando resultados positivos. Puga también destacó la importancia de enfocar estos esfuerzos en el fortalecimiento de la atención primaria, especialmente en regiones donde existen mayores brechas, con el objetivo de descongestionar los hospitales y mejorar la calidad de atención.
Finalmente, subrayó el rol de espacios como CADE Salud para sensibilizar a los actores clave, especialmente del ámbito político y legislativo, y promover la adopción de medidas concretas que permitan avanzar en la implementación de soluciones para el sistema de salud peruano.
