La Asociación de Clínicas Particulares del Perú (ACP), fue creada en enero del año 1948; asimismo la junta directiva tiene siete consejeros por un periodo de dos años, el mismo que culmina en julio del 2021. Sobre la trayectoria de la ACP y temas de actualidad, nos comenta en la siguiente entrevista su presidente, Dr. Alejandro Langberg.

¿Cuáles son los objetivos de la Asociación?

Como lo expresó en su última entrevista a la revista como presidente, nuestro past- presidente y actual distinguido miembro del Consejo Directivo Carlos Joo, nuestra asociación nace con los siguientes objetivos:

– Establecer vínculos de cooperación con las instituciones pertenecientes al sector salud, tales como el Ministerio de Salud, EsSalud, SUSALUD, Colegio Médico del Perú, instituciones y asociaciones afines.
– Contribuir por intermedio de sus asociadas en el ofrecimiento de servicios de salud de calidad, calidez, seguridad, buen trato y oportunidad; promoviendo y cumpliendo así las garantías explícitas definidas por la Autoridad Sanitaria.
– Velar por la protección y defensa de los servicios de salud privados, y de los derechos comunes de sus instituciones asociadas, ante la Autoridad de Salud y demás entes públicos, privados y mixtos del sector.
– Brindar asesoría corporativa a las instituciones y miembros asociados en materia científica, tributaria, laboral y otros aspectos vinculados a los servicios que prestan sus asociados.

¿Nos podría comentar sobre las instituciones que actualmente componen la ACP?

Actualmente tenemos 70 asociadas que cuentan con 155 establecimientos, entre las que se encuentran 73 clínicas, 63 centros médicos y 19 servicios médicos de apoyo (10 laboratorios y 9 servicios de imágenes).

Tenemos presencia en 17 Departamentos. En Lima y Callao somos 110 establecimientos y en Provincia 45.

¿Cree usted que se ha debilitado la ACP en este tiempo?

Por supuesto que no, al contrario, la coyuntura actual ha hecho que haya mucha más participación de las asociadas.

¿Cuál es su opinión sobre esta pandemia que azota al mundo y principalmente a nuestro país?

En general es un fenómeno que nos ha cogido de sorpresa al mundo entero; es muy penoso lo que estamos viviendo, debido a la gran cantidad de personas enfermas y fallecidas, tanto debido al propio coronavirus que es letal en sí mismo, como a otras enfermedades, que al dejar de ser atendidas en forma correcta y oportuna se han complicado. El nivel de pobreza que se vislumbra, está dejando y dejará la pandemia será enorme, debido básicamente a los confinamientos y restricciones que se están tomando para contrarrestar la extensión de la enfermedad.

En cuanto al sector salud, esta pandemia devastadora ha desnudado ante todos, nuestro fragmentado, inequitativo e ineficiente sistema de salud, así como las carencias de infraestructura, equipamiento y recursos humanos, producto del desinterés de los distintos gobiernos que hemos tenido en priorizar el sector salud por décadas.

¿Cómo podría resumir la actuación de la ACP en este tiempo?

Ha sido muy activa y participativa. Inmediatamente después que comenzó la pandemia acudimos a todas las reuniones de coordinación a las que nos convocaron las autoridades gubernamentales, establecimos un sistema de comunicación rápido y en línea, con todas nuestras asociadas, nos integramos por invitación del gobierno al Comando Covid 19, y elaboramos después de proponerlo, una matriz digital en línea, de la ocupación y disponibilidad cotidiana de nuestra oferta de infraestructura en forma diferenciada, tanto para la atención Covid como no Covid, algo que fue acogido por el Gobierno, haciéndolo extensivo a todos los subsectores a nivel nacional y que ha sido muy útil desde los inicios.

Hemos trabajado intensamente a través del Comando Covid, aportando la visión desde nuestro subsector del manejo de la pandemia y puntualizando un sinnúmero de impases que se intentaban y/o iban resolviendo paulatinamente. Aunque es cierto, como se ha dicho muchas veces desde el Comando, que nos hemos encontrado con un Estado burocrático, lento, a veces prejuicioso y reacio a la innovación, muchas veces demasiado temeroso de los organismos fiscalizadores del mismo Estado hasta el punto de paralizarse; también es cierto que hemos conocido líderes y funcionarios expertos, trabajadores, bien intencionados y facilitadores que vienen contribuyendo en forma positiva.

Como ACP hemos defendido la atención de nuestros pacientes, la propiedad, autogestión y el aporte de las instituciones del sector privado; hemos mantenido un espíritu colaborativo con el Gobierno, incentivamos a brindar de nuestras asociadas, toda la información que han requerido, hemos visto e incentivado al sector privado a atender de la mejor manera a nuestros pacientes y a aquellos, que no siendo de nuestro sub sector han recurrido a nosotros; hemos contemplado con agrado, como las clínicas han dado facilidades y descuentos al pago de los pacientes particulares, a quienes el costo de sus atenciones los sobrepasaron. Hemos propiciado y colaborado activamente en el Intercambio Prestacional, las facilidades para el libre tránsito de nuestro personal y de nuestros pacientes, hemos insistido en la liberalización legal, que nos permitió el reinicio de la atención de nuestros pacientes no Covids; asimismo hemos insistido en la participación de los laboratorios privados en las pruebas diagnósticas, absurdamente retenida y un largo etcétera, entre los que han estado el resolver problemas puntuales de nuestras asociadas y los pacientes que atendemos.

Como ACP hemos salido al frente, exponiendo de manera firme nuestros argumentos ante el Congreso de la República, entes fiscalizadores, la opinión pública y los medios de comunicación, debido a una persecución injusta y sostenida de numerosos medios periodísticos, que surgió de un momento a otro, basada en acusaciones falsas o por lo menos malintencionadas y que al final desestabilizó y dejó mal parados, a los que directa o indirectamente las alimentaban.

Los principios de la ACP no cambian, por lo que independientemente de las personas que en algún momento hemos venido desempeñando determinada función, la ACP continuará defendiendo con tesón nuestro sector, a la mejor atención de los pacientes por parte de nuestras asociadas y tratando de colaborar con el Estado, para encontrar un sistema de salud nacional que ofrezca un servicio integral y justo para todos los habitantes de nuestro país, ofreciendo nuestra reconocida, experimentada, actualizada, eficiente y creativa participación.

¿Nos puede resumir cómo fue el convenio con el MINSA y ESSALUD, sobre el intercambio prestacional con las clínicas asociadas?

El proceso fue lento, porque en general desde el inicio no hubo un verdadero interés de los financiadores públicos en contratar con nosotros. Con el SIS hubo un momento de interés, gestionado en mucho por la insistencia del Comando Covid 19, sin embargo, no dejó de ser lenta la relación, debido a dificultades de orden burocrático y de operatividad, pero después del cambio intempestivo y poco coherente de Jefatura del SIS esto se paralizó. Nosotros, los privados, tanto como el sector público en su sector, estábamos muy ocupados resolviendo nuestra problemática, la de atender a nuestros pacientes, pero siempre pensábamos que debíamos integrarnos al sistema nacional con tarifas sociales, motivo por el cual desde un inicio y a través de las autoridades del sector público y del Comando Covid 19 al que pertenecíamos y pertenecemos aún, estuvimos insistiendo todo el tiempo en establecer el intercambio prestacional, como la mejor forma de relacionarnos con el sector público, para la atención de los pacientes con Covid 19 y también los no Covids que nos necesitasen derivar; así como para aquellos que podían acudir espontáneamente y que de hecho acudían desde el inicio de la pandemia a nuestros establecimientos por la dificultad de la atención en el sistema que les correspondía.

Luego de la famosa intervención enérgica, aunque algo tardía del Presidente de la República, después de 60 días de infructuosas conversaciones con el SIS, a pesar de nuestra insistencia buscando materializar un convenio, se concretó el intercambio prestacional, que había estado abandonado por la nueva administración del SIS, así como por EsSalud desde un inicio, pero solo para los pacientes que requiriesen UCI con ventilador mecánico y que fuesen derivados por el prestador público, con conocimiento e intermediación del SIS y EsSalud.

Hubiese sido plausible la intervención del Presidente, si no hubiese sido porque en vez de llamar la atención a sus funcionarios por su falta de interés e ineficiencia, culpó y amenazó con nacionalizar al sector privado, acusándonos al igual que algunos de sus funcionarios, de estar retrasando las negociaciones por querer obtener mayores beneficios, queriendo en última instancia lucrar aprovechándose de la pandemia, algo que a todos luces no fue cierto ni tuvo ninguna relación con la verdad de lo sucedido.

Las clínicas con oferta Covid, llenas ya desde ese entonces, casi no han podido atender pacientes transferidos desde el sector público debido a la dificultad de coordinar la disponibilidad de camas UCI que se ocupan de inmediato al quedar libres por pacientes que están a la espera de una en la misma institución en que se encuentran, pero las clínicas han seguido atendiendo e internando pacientes del sector público que han recurrido a sus emergencias, como lo han hecho desde el inicio de la pandemia, desde antes de la firma del convenio.

Hasta ahora a pesar de que 26 clínicas han firmado el convenio con el SIS y 22 con ESSALUD a nivel nacional, solo han sido reconocidos dentro del convenio por los financiadores públicos antes mencionados a 20 pacientes, 6 por el SIS y 14 por ESSALUD, de estos solo uno o dos han sido transferidos, los otros han sido pacientes que han llegado a Emergencia graves y que han requerido ser atendidos en UCI de forma inmediata. Esperamos que estas cifras de reconocimiento de los financiadores públicos de pacientes dentro del convenio, se vayan incrementando, reconociendo a aquellos que se atendieron antes de las firmas de los contratos. En junio ya eran 531 casos, incluyendo a aquellos pacientes que requieren o requirieron de internamiento y después de algunos días pasan a UCI, así como también aquellos que son internados por emergencia y que no llegan a requerir UCI. Esta extensión en la cobertura que ha venido siendo desde el inicio, un ofrecimiento de los financiadores públicos, en verdad se ve cada vez más difícil, por el mutismo actual de ellos al respecto. Es importante señalar también, que estamos hablando solo de reconocimiento, ya que hasta ahora no se ha pagado ni un caso; a pesar de que al menos para el SIS, el Ministerio de Economía les asignó un presupuesto específicamente para estas atenciones.

Para completar las respuestas sobre el ataque periodístico a las clínicas, ¿Cómo nos explica la denuncia de los cobros de las clínicas por pruebas de laboratorio realizadas gratuitamente por el INS y/o los altísimos cobros por los insumos y transporte relacionados con la adquisición de las muestras, los altos depósitos que se exigían para internar a un paciente con Covid, las altísimas cuentas impagables que se pretendían cobrar a los pacientes atendidos en las clínicas y sobre los excesivos precios de los medicamentos en las clínicas a diferencia de las farmacias?

Al comienzo de la pandemia solo el INS estaba autorizado a realizar las pruebas moleculares que servían, tanto para diagnosticar pacientes sintomáticos como asintomáticos sospechosos para darles el manejo correspondiente. Las clínicas se vieron obligadas a enviar las pruebas al INS quienes las hacían gratuitamente. En un inicio, la mayoría de clínicas tomaban la muestra y enviaban estas muestras a costo propio, pero a medida que la cantidad de pacientes se fue incrementando, se vieron obligadas a costear todos los insumos y gastos relacionados con la toma de muestra y el transporte, así como el relacionado con el cumplimiento de una serie de exigencias que el ministerio iba decretando, como la de tener una consulta médica previa y seguimiento de los casos, etc. Esto es lo que hicieron las clínicas y lo explicaron en su momento a las instancias fiscalizadoras. Aunque SUSALUD ha manifestado que tiene el caso en investigación, nosotros no hemos tenido ninguna evidencia, de que alguna asociada nuestra haya cobrado por el procesamiento de las pruebas moleculares realizadas por el INS, a no ser por una denuncia periodística que posteriormente se nos informó con documentos en mano que había sido falsa.

En lo que respecta a los depósitos para el internamiento, esta es una conducta habitual para pacientes particulares que no están en riesgo inminente de perder la vida. A los pacientes particulares, a diferencia de los asegurados, quienes están cubiertos por sus aseguradoras y se manejan con cartas de garantía, se les presenta un presupuesto estimado de la atención que requerirá el paciente, para que él y sus familiares vean si los pueden cubrir en el establecimiento al que han recurrido y de ser así, se les solicita un depósito inicial para proceder a la atención. Esto es lo que se ha venido haciendo. Si los presupuestos han sido elevados, no ha sido por capricho, sino porque el tratamiento de esta enfermedad catastrófica es muy costoso.

Sobre las cuentas elevadísimas e “impagables” de los pacientes atendidos, estos han correspondido a ciertas atenciones en UCI, con hospitalizaciones muy prolongadas, que a cualquier persona que no sea pudiente o que no cuente con un seguro sea privado o estatal que lo respalde, le será muy difícil de cubrir; pero al respecto sabemos que las clínicas siempre han estado al pendiente de ayudarlos, tratando de trasladarlos a hospitales del sector público en su momento o tratando de que los financiadores públicos reconozcan sus gastos, o en caso contrario haciéndoles descuentos y facilidades de pago.

Sobre los precios de medicamentos elevados en las clínicas, es algo que viene desde hace muchos años, y como se ha explicado ya varias veces es producto de una distorsión de costos, ya que, ante la imposibilidad o dificultad de elevar los precios de otros servicios de las clínicas a los entes financiadores, se ha optado de manera transitoria, de cargar estas diferencias al rubro de medicamentos que los laboratorios actualizan constantemente sin mayores restricciones. Con cargo a explicar en otro momento el tema en toda su complejidad, debemos entender de primera intención, como lo hacen las compañías de seguros y entes fiscalizadores, que obtenido el rebalanceo producto de este subsidio cruzado, las cuentas finales de los pacientes hospitalizados, que han sido motivo de denuncias por lo que consideran una injusticia, no variarían, serían las mismas o mayores. Este retraso en el rebalanceo si bien es cierto en algunos casos, como los de atención en consulta externa, está perjudicando a los pacientes asegurados ambulatorios, por el copago que tienen que pagar por las cuentas de farmacia, también lo está haciendo a las clínicas debido a que fuera de la mala imagen que esto genera, los pacientes muchas veces optan por comprar los medicamentos en otro lugar, evitando de que las clínicas puedan compensar los gastos de otros insumos que han facturado por menos de lo que cuestan.

A pesar de que nos está ofreciendo tocar el punto en extenso en otro momento, ¿Nos podría explicar un poco más acerca del subsidio cruzado, incluyendo el concepto del Kairos del que tanto se habla?

Sobre el precio elevado del medicamento en clínicas privadas, que es como lo habíamos mencionado un problema que viene desde mucho tiempo atrás, nace fundamentalmente del subsidio cruzado que el medicamento tiene respecto de los demás componentes de prestación, es decir, sobre la falta de reconocimiento, actualización y real costo de honorarios médicos, procedimientos, uso de equipos, valor de día cama de hospitalización, UCI, Intermedios, sala de operaciones, salas de reposo, cuidados de otros profesionales de la salud, etc. por parte de las financiadoras privadas, lo que impacta, por una situación de uniformidad de criterios, en los precios que se ofrecen a los pacientes particulares también.

Sobre el Kairos, desde hace mucho tiempo también las clínicas (para el caso de los asegurados privados), tienen convenios del precio de los medicamentos con las financiadoras basadas en el precio Kairos, que no es un documento oficial sino oficioso que servía y sirve todavía como referente para facilitar el cálculo de los precios de los medicamentos, luego de los descuentos que acuerdan los aseguradores con las clínicas en forma individual. Estos precios de referencia Kairos los establece la industria farmacéutica con los consiguientes márgenes de utilidad que obviamente les interesa, y que se incrementan progresivamente por efectos de la inflación o políticas del mercado, sin necesidad de ningún tipo de negociación con los financiadores o prestadores privados. Lo real es que estos precios, inclusive con los descuentos del prestador a las aseguradoras, resultan claramente superiores y distorsionados sobre el real precio de los mismos. La diferencia entre el precio del medicamento que se cobra utilizando el kairos y lo que se podría cobrar ajustándolo hacia abajo lo más que se puede, es lo que está subvencionando, aunque en forma parcial, los otros componentes de la prestación de los establecimientos de salud privados a los que hemos hecho alusión en el párrafo anterior.

Este tema se hace más complejo de entender, cuando entran en consideración los diferentes costos del medicamento según sea innovador (con protección de patente), de marca (genérico con marca) o genérico propiamente. Todo esto es conocido por la Autoridad Sanitaria y Supervisora, SUSALUD, tanto es así que, junto con ellos, financiadoras privadas, IPRESS privadas, comisión de salud del congreso, laboratorios farmacéuticos, etc. hace algunos años consensuaron pilotos de medicamentos que están en marcha con algunas clínicas, como una propuesta de solución al problema, pero que evidentemente viene siendo una respuesta parcial ya que lo indicado debe de ser el reconocimiento del real costo y consiguiente precio de todos los componentes de la prestación, por las financiadoras privadas lo que se extendería automáticamente para el paciente particular.

Las clínicas han comenzado a ajustar los precios de sus medicamentos, sin tomar en cuenta el kairos, negociando con las aseguradoras el alza de algunos servicios, pero esto todavía es muy incipiente, además de engorroso; y requiere de un mayor esfuerzo de las aseguradoras, para facilitar la negociación en forma individual y solucionar de una vez por todas y en forma integral, este desfase que debido a la falta de conocimiento y otras veces debido a mala intención, pone desde hace mucho tiempo en entredicho las intenciones en el cobro de las prestaciones en el subsector privado.

Su mensaje a todos los peruanos en esta situación de pandemia

Animarlos a resistir, estar atentos e informarse de las medidas de seguridad que deben de seguir y cuidarse en la medida de sus posibilidades, disfrutar de aquellas cosas que aparecen como positivas en este tiempo pues las hay, como el trabajo en casa y el mayor tiempo con la familia nuclear, la posibilidad de ayudar y de interiorizarse en la vida espiritual ; no perder la esperanza de que el hombre siempre tiene la posibilidad de recrearse y salir fortalecido de los acontecimientos adversos y tratar, con un espíritu de unidad, de corregir muchas cosas que habíamos descuidado como es el trabajar por un sistema de salud mejor y más justo.

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