Tecnofarma ha evolucionado a Adium, unificando su identidad en Latinoamérica. ¿Cuál es el objetivo de este cambio?

En los últimos años, nuestro mayor hito ha sido unificar nuestras operaciones bajo la misma marca, Adium. Este proceso nos ha permitido poner en valor nuestra cultura emprendedora – enfocada en el paciente – darle mayor robustez y una aproximación más integrada de nuestros valores y visión compartida.

Ese propósito es claro: acercar tratamientos innovadores para mejorar la calidad de vida en Latinoamérica. No es solo un cambio de nombre. Es la formalización de una promesa que ya estábamos cumpliendo en los países donde operamos, y que ahora se expresa con una identidad coherente, moderna y reconocible.

Para el mercado peruano, el mensaje es que seguimos siendo los mismos, con el mismo equipo, el mismo compromiso con los médicos y los pacientes, pero con una identidad unificada regional más sólida para seguir creciendo y aportando. Hoy Adium Perú es una de las filiales más dinámicas de la región, y este cambio de identidad nos ha impulsado a continuar creciendo con más fuerza y cohesión que nunca.

¿Cómo se refleja ese propósito en la cultura y las operaciones del día a día de Adium Perú?

Nuestro propósito no vive solo en un documento estratégico, sino que se refleja en cada uno de los espacios y personas de la compañía. Hemos renovado nuestras instalaciones y cada sala de reuniones lleva el nombre de uno de nuestros valores: Hacedores, Adaptabilidad, Pasión e Integridad. Son recordatorios permanentes de la manera en que queremos trabajar y relacionarnos.

El esfuerzo de un equipo que entiende que el propósito es el motor de nuestro trabajo, se refleja en los resultados. Este año hemos alcanzado los mejores resultados de nuestra historia como filial, superando metas exigentes en un entorno altamente competitivo.

Nuestra cultura no solo se refleja en las cifras sino también en cómo nos relacionamos con el entorno. Recientemente renovamos un centro de salud en Villa María del Triunfo, en una zona de alta vulnerabilidad, y descubrimos en la inauguración que los consultorios que habíamos acondicionado se convertirían en el primer espacio de atención de salud mental del establecimiento. Eso resume bien lo que somos: hacedores que actúan con propósito genuino.

CADE Salud 2026 propone poner a las personas al centro, con acceso, calidad y redes que resuelven. ¿Cómo puede la industria farmacéutica —y Adium en particular— contribuir a este objetivo?

El debate de CADE toca un punto fundamental: en salud, las buenas intenciones no bastan si no se traducen en acceso real y oportuno para el paciente. Ahí es donde la industria tiene una responsabilidad concreta. Para Adium, contribuir al ecosistema significa tres puntos clave: primero, asegurarnos de que las terapias más innovadoras estén disponibles en el Perú. Segundo, trabajar junto a los médicos para que cuenten con el conocimiento necesario que les permita tomar las mejores decisiones clínicas. Y tercero, generar herramientas que reduzcan la distancia entre el diagnóstico y el inicio del tratamiento.

En oncología, por ejemplo, el tiempo entre el diagnóstico y el inicio de la terapia puede definir el futuro del paciente. Por eso nuestra contribución no termina en la comercialización del producto: trabajamos junto a los distintos actores del sistema de salud para que el tratamiento llegue al paciente en el momento en que realmente lo necesita. Creemos que la industria farmacéutica debe ser parte de la solución. Y en Adium asumimos ese rol con responsabilidad y vocación de largo plazo. Eso implica trabajar alineados con médicos, instituciones y otros actores del sector salud.

En el 2025 lanzaron una campaña de prevención para mejorar la salud metabólica y empezar a «hablar» de temas como la obesidad. ¿Cuáles fueron las principales innovaciones e hitos en esa área terapéutica?

Nos mantenemos a la vanguardia de la innovación y podemos afirmar que nuestros lanzamientos han sido de gran impacto en el mercado ético peruano en los últimos 2 años. La llegada del primer agonista dual de los receptores GIP y GLP-1 al país amplió las alternativas de tratamiento disponibles para tratar la obesidad, y reafirmó nuestro compromiso con acercar la innovación de manera responsable y segura para la salud metabólica.

Esta nueva opción terapéutica es una de las innovaciones más importantes que ha visto la industria en décadas, ya que su mecanismo de acción actúa sobre dos hormonas clave que regulan el apetito y el metabolismo, y hoy es considerado el tratamiento más potente disponible para el manejo de la obesidad. De cara al 2026, proyectamos duplicar nuestro crecimiento en el mercado de obesidad respecto a 2025 y posicionarnos como el líder en este segmento.

Las cifras son alarmantes, tener tres de cada cinco peruanos con exceso de peso[1] nos llevó a entender que necesitábamos construir un espacio que fomente la conversación; por ello lanzamos la campaña «Hablar te quita un peso de encima», donde buscamos derribar esos estigmas y promover que las personas hablen abiertamente con su médico.

En su visión de expansión y desarrollo, ¿cuáles serán los principales lanzamientos del 2026?

Este 2026 estamos construyendo presencia en salud mental y sistema nervioso central, un área donde aún existen importantes brechas de atención en el Perú, donde el estigma social ha limitado tanto el diagnóstico como el acceso a tratamiento. Tendremos novedades relevantes en este frente con cinco lanzamientos relacionados al tratamiento de TDAH en adultos, trastorno bipolar, esquizofrenia, trastorno depresivo mayor, entre otros.

En otras terapias, tenemos el producto más innovador para el manejo de la osteoporosis con un PSP que crece cada año. En salud del hombre hemos lanzado una nueva alternativa para la hiperplasia benigna de próstata, una de las afecciones más frecuentes en hombres. Para las enfermedades cardiovasculares tenemos un portafolio robusto para tratar dislipidemias, desde la alternativa más potente con un anticuerpo molecular hasta el ácido bempedóico, una nueva alternativa que hemos sumado a nuestro portafolio.

Por último y no menos importante, nuestra oferta de soluciones para enfermedades huérfanas o raras seguirá aumentando y lograremos que ese grupo de peruanos, muchas veces no atendidos, tenga hoy una nueva expectativa de vida. Por ello, nuestro foco no es solo crecer como compañía, sino contribuir a cerrar brechas estructurales en áreas donde el país enfrenta una carga creciente de enfermedad.

Más allá de la comercialización, ¿qué hace Adium para que los pacientes accedan realmente a estos tratamientos?

Esta es una pregunta clave, porque el verdadero reto en salud no es solo desarrollar terapias, sino garantizar que lleguen a tiempo. Hasta la fecha, en Adium hemos desarrollado 16 Programas de Soporte al Paciente que buscan acompañar a personas y sus cuidadores, ofreciendo un apoyo educativo cercano y continuo a lo largo de su camino terapéutico.

Hoy, más de 6.900 pacientes forman parte de nuestros programas, donde reciben un acompañamiento activo que contribuye a mejorar su calidad de vida. Uno de los pasos más recientes en esta dirección es nuestro Centro de Atención al Paciente (CAP), una iniciativa que expresa, de manera concreta, nuestra convicción de poner al paciente en el centro de cada decisión.

El CAP opera bajo el marco regulatorio vigente y tiene un propósito claro: facilitar la disponibilidad de tratamientos de alta complejidad para personas que, con la debida prescripción médica, los adquieran. Lo hacemos en coordinación con los distintos actores del sistema de salud, contribuyendo a que el acceso sea más oportuno y ordenado.

La prevención es un eje clave de CADE 2026. ¿Qué iniciativas desarrolla Adium en este frente, incluyendo su reciente trabajo en salud mental?

Tenemos claro que la prevención y el tratamiento son dos caras de la misma moneda. No podemos hablar de un sistema de salud centrado en las personas si solo actuamos cuando la enfermedad ya está avanzada. En ese marco, este año concretamos un proyecto que nos llena de satisfacción: la renovación de un centro de salud en Villa María del Triunfo, en coordinación con una escuela con la que llevamos años trabajando en campañas de salud.

Habilitamos dos consultorios nuevos, baños renovados y un espacio de bienestar. Fue grata nuestra sorpresa cuando nos enteramos de que habían sido destinados a convertirse en el primer módulo de salud mental del establecimiento.

La salud mental en el Perú continúa teniendo una brecha muy grande entre necesidad y respuesta. El estigma social, la falta de especialistas y la limitada cobertura de las aseguradoras crean una situación donde muchas personas simplemente no acceden a tratamiento. Como empresa que viene desarrollando su presencia en este campo terapéutico desde hace más de tres décadas, tenemos una responsabilidad adicional: contribuir a normalizar la conversación y facilitar el acceso.

La prevención también está en nuestro trabajo cotidiano con los médicos: acompañarlos con información científica actualizada para que puedan diagnosticar más temprano y tratar con mayor precisión.

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