El jueves 11 de setiembre, 2025 a las 7:30 pm hora de Lima, nos reunimos en forma virtual 33 personas de diferentes profesiones interesadas en el tema, entre ellos médicos, filósofos, teólogos, psicólogos, abogados, periodista, etc., bioéticos o bioeticistas gran parte de ellos. Además de los ponentes y el moderador, tomaron la palabra Jorge Martínez, Filósofo, Doctor en Filosofía por la Universidad Católica de Lovaina, Director del Centro de Estudios Medievales de la Universidad Gabriela Mistral de Chile; Patrick Wagner, Médico, Doctor en Medicina y en Filosofía; Javier Ponce, Psicólogo Clínico, Escritor y Documentalista; Miryam Falla, Filósofa, Doctora en Filosofía por la Universidad Católica de Argentina; Gustavo Sánchez, Teólogo, Doctor en Teología, Vice Rector de la Pontificia Facultad de Teología y Civil de Lima; Raúl De Lama, Psicólogo, Bioeticista, Profesor de la Universidad San Martín de Porres (USMP); Juan Antonio Valdez, Médico, Magíster en Bioética, Profesor de la Universidad de Piura (UDEP); Pablo Grimberg, Periodista, condecorado con la Orden del Sol por servicios distinguidos en grado de gran oficial; Manuel Quimper, Médico. Magíster en Bioética, Presidente del Tribunal de la Superintendencia Nacional de Salud (SUSALUD), Profesor USMP y UDEP. Las ponencias y las intervenciones han sido resumidas, colocando únicamente los conceptos más significativos en relación al tema, a continuación de la mención de los nombres de cada uno de los que han tomado la palabra. En el caso de los ponentes se escribe debajo de sus nombres los conceptos vertidos en la ponencia y lo dicho después de escuchar las opiniones e inquietudes de los participantes. Lo escrito sobre la ponencia y las intervenciones ha sido previamente enviado a las personas que las han hecho para su revisión y corrección.
Recomendamos a todos los que leen el presente artículo ver en forma completa el video del simposio que está en YouTube; lo pueden obtener buscándolo como «Simposios de la Red Peruana de Bioética Personalista».
Ponentes
1.- Mariano Meléndez Castillo: Ingeniero Industrial, Presbítero, Doctor en Teología, Exorcista de la Diócesis del Callao
2.- Víctor García-Belaunde Velarde: Psicólogo, Maestría en Historia de la Filosofía, Maestría en Ética Profesional y Aplicada, Presidente de la Sociedad Secular Humanista del Perú, Miembro honorario de la Asociación Peruana de Ateos (APERAT)
Moderador
Alejandro Langberg LR
Presidente de la RPBP
Mariano Meléndez Castillo.- Los demonios existen, son ángeles, creaturas espirituales que se rebelaron por soberbia a los designios de Dios sobre ellos, de ninguna manera son sus rivales. Odian a Dios, pero están totalmente sometidos a Dios. Los demonios realizan acciones ordinarias, son las tentaciones, muy peligrosas pues seducen a las personas para realizar actos malos los cuales los pueden llevar a la condenación; y las acciones extraordinarias, llamadas así no por su manifestación más o menos perturbadora, sino porque son poco frecuentes, se manifiestan como obsesión, vejación, infestación y posesión. El exorcismo sigue el Ritual de la Iglesia, es sencillo, hermoso, y requiere de paciencia y acompañamiento. Solo lo pueden realizar aquellos que el Obispo ha encomendado. No es un acto mágico ni espectacular como se ha representado en muchas películas. Es un ministerio de misericordia.
El demonio atrae a las personas de diversas maneras y si ellas se dejan engañar y se acercan quedan bajo el dominio de su acción, de tormentos, temores, confusiones, etc. Es preciso ayudar a la persona a darse cuenta de los engaños en que ha caído y quiera libremente renunciar a ellos, salir, colaborar con Dios en su liberación. En la actualidad los jóvenes desde muy niños están presentando estas situaciones debido a la adicción que están teniendo con el ver durante horas y días películas de terror, participar de juegos muy violentos, escuchar música demoníaca, participar en güijas, visitar brujos, chamanes y en especial el uso de la pornografía.
Es muy importante tener la ayuda de profesionales en forma multidisciplinaria, que ayudan tanto para el discernimiento como también para colaborar con el exorcismo en caso de que las posesiones coexistan con enfermedades físicas o psicológicas. Al final Mariano hace referencia a lo que es propio de la persona humana, la búsqueda de la verdad, para lo cual, según san Agustín, es necesaria la humildad. Contraponer Fe y Razón es soberbia. La Fe y la Razón no se oponen, pues ambas tienen el mismo origen que es Dios. La razón humilde siempre acoge con gratitud la fe; la fe humilde siempre aprecia sobre manera y se deja guiar por la razón. Así podemos ayudar verdaderamente a tanta gente, eso es lo que todos queremos.
Víctor García-Belaúnde Velarde.- No hace falta creer en Dios para tener una ética humanista. Los orígenes del mal y la moral aparecen por selección natural, no en el demonio, que es una metáfora que hemos creado para explicar las cosas malas. La moral surge en toda especie social como un mecanismo para la supervivencia. Desde que se organiza la célula, la selección natural determinó que la cooperación maximizaba la supervivencia del grupo. Los primeros animales desarrollan emociones, siendo más eficientes que los reptiles y luego los primates superiores evolucionaron la capacidad de racionalizar dichas emociones.
Así surge una moral más avanzada que crea normas sobre una base biológica. Cuando el hombre, la racionalidad y las religiones aparecen, se organizan estos instintos biológicos para acuñar leyes, ya sean estatales o religiosas. Estas normas, producto de la selección natural, son recogidas por las religiones y los políticos. Los primeros dictan mandamientos y códigos, y los segundos hacen las Constituciones y las normas legales. La moral es un producto evolutivo que hemos tratado de encajar con la racionalidad humana. Así aparecen varias corrientes éticas como la utilitarista y la deontológica. De lo que se trata es de apostar por una ética secular humanista universal. Con respecto a Dios, la carga de la prueba se encuentra en el creyente que hasta ahora no lo ha podido hacer. No existe diálogo entre la fe y la ciencia. Es como querer juntar agua con aceite; la fe está basada en la creencia sin evidencia, mientras que en la ciencia se tiene que proveer la evidencia, no se admite la fe. Sabemos científicamente por la psicología que la fe viene de activarse una zona del cerebro que produce el llamado Síndrome del Náufrago, donde tanto el creyente como el no creyente tienen la sensación de un amigo que los ayuda. Las posesiones son en realidad problemas físicos o psicológicos que se van identificando y tratando a medida que en el transcurso del tiempo salimos de la ignorancia.
Jorge Martínez.- Me parece que en la actualidad las posesiones demoníacas se manifiestan más, a diferencia de antes, en personas responsables de sus actos, y esto las hace más graves. Por otra parte, me parece que muchas de las personas que se dicen ateas, no es que no crean sin más que Dios exista, sino que tienen un problema con Dios. En efecto, el argumento recurrente contra su existencia es el problema del mal. Es decir, cómo conciliar la existencia de un Dios infinitamente bueno y misericordioso con la presencia del mal. Ese es el problema que el que se dice ateo no acierta a resolver. Y tampoco entienden por qué Dios permite que nos condenemos en plena libertad en vez de salvarnos por necesidad.

Patrick Wagner.- Estoy absolutamente convencido de que el diablo existe. La demonología es una disciplina que se encarga de estudiarlo. Es un gran tema teológico, filosófico y casi lógico. El demonio es un ángel caído que por soberbia o arrogancia pretendió ser igual a Dios y se enfrentó a Él. El demonio es un enemigo de Dios y de la creatura humana que está detrás siempre de la perdición de su alma llevándolo por la oscuridad. El demonio pretende convencer a la humanidad de que no existe, y debido a su gran inteligencia lo logra, lo que le permite actuar a sus anchas. Del demonio deriva todo el mal del mundo.
Javier Ponce.- Las supuestas posesiones diabólicas se presentan básicamente en dos tipos de pacientes, los jóvenes adolescentes que son prácticamente secuestrados por sus neuronas influenciadas por las hormonas que despiertan el deseo sexual y los mayores con epilepsia o esquizofrenia cuyo retraso en el tratamiento, por los exorcismos, puede ocasionar serios daños al paciente. La imagen del demonio, que en realidad no existe, es finalmente el negocio entre comillas de la iglesia católica quienes generan el virus para después vender el antivirus. Esto ha sucedido en todas las religiones.
Miryam Falla.- Si el diablo existe o no existe no lo sé, y me cuesta creer que existe, pero no soy nadie para decir que no existe. Sé que el sacerdote designado por el obispo, antes de iniciar un exorcismo, ha tenido que descartar en forma exhaustiva cualquier enfermedad física o psicológica. No todo se puede explicar por la psicología, tengamos un poco de humildad. Yo tampoco sé por qué Dios siendo infinitamente bueno permite el mal del inocente. A Dios no lo podemos comprender porque si lo podríamos hacer ya no sería Dios. Tenemos que aprender a vivir con una cierta dosis de misterio.
Gustavo Sánchez.- Lo que dice la Revelación, y el demonio es un dato de la Revelación, no es algo irracional, emotivo, ni depende del gusto o aceptación particular de cada quien; la Revelación tiene un fundamento racional y por tanto creíble y además es meta racional, no una cosa absurda ni tonta. Para abordar temas teológicos hay que tener sustento teológico, leer libros de teología. El diálogo entre fe y ciencia es algo muy importante, pero en los niveles más adecuados de excelencia, con la elevación necesaria para llegar a la verdad concreta y real. Cuando la razón se abre a la fe y viceversa se puede profundizar y llegar a consensos interesantes. El mal no se explica únicamente por interacciones humanas, existen realidades que la psicología no puede explicar y es aquí donde se tiene que recurrir a otros campos que sí lo pueden hacer, como la Revelación y la parte espiritual del hombre.
Raúl De Lama.- En relación a lo manifestado por los psicólogos invitados, la psicología no responde todas las preguntas sobre el ser humano. La conducta malvada podría explicarse, pero no con seguridad total pues no contamos con todas las evidencias. Por otro lado, con relación a las posturas humanas frente al mal, existen opiniones y creencias. Las creencias, a diferencia de las opiniones residen en zonas profundas del ser, generan fuertes posiciones, incluso en contra de «las evidencias», y pueden también influir en la terapéutica administrada; existen reportes científicos sobre su capacidad para influir en el mejoramiento de las enfermedades. Sería interesante conocer cómo diferencian los exorcistas los actos diabólicos de los males psíquicos naturales.
Juan Antonio Valdez.- El problema del mal y la existencia del demonio es un tema teológico, no filosófico. La razón tiene sus límites y la ciencia no puede explicar todo. Lo que hace es una aproximación de lo que vemos. Los creyentes sabemos que el mal se origina de la rebelión de criaturas espirituales o ángeles y pensamos que Dios permite esto porque nos ha hecho libres. Sin libertad no hay amor ni la posibilidad de la salvación que se obtiene como dice San Pablo de la constancia de buscar el bien y la verdad.
Pablo Grimberg.- En el judaísmo existen diversas formas de práctica. En lo personal, me identifico con una visión en la que el énfasis está en la lucha interna entre el bien y el mal dentro de cada persona, más que en demonios o fuerzas malignas externas. Para mí, el infierno no es un castigo eterno, sino la experiencia de la ausencia de Dios en lo más profundo de uno mismo. Lo esencial está en la vida presente: nuestras acciones, las responsabilidades éticas y el compromiso con el bien. El judaísmo, en mi vivencia personal, pone el foco ahí. Y espero contar con ese proceso transitorio de purificación del alma que, si Dios quiere, conduzca al Edén.
Manuel Quimper.- El demonio y el mal existen no como ausencia de bien sino como entidades constitutivas. No es razonable negar algo de lo cual hay muchísima evidencia de que existe. Los demonios existen en las personas y en el entorno. El mal producto del demonio se opone a la felicidad que es consecuencia del amor, definido este, como la entrega al prójimo. La verdad que nos enseña la ética es que existe el bien y el mal y de lo que trata la ética como la bioética es la búsqueda del bien.
CONCLUSIONES:
Este simposio fue pensado como complemento del anterior simposio sobre «La problemática del Bien y el Mal en el Discurso Bioético», en donde el concepto del demonio estuvo totalmente ausente.
En este simposio, básicamente la discrepancia entre los ponentes y los que intervinieron consistió, por un lado, en los que piensan que el mal es generado por creaturas espirituales, los demonios, que se sirven de las personas para hacer este mal y que en la medida que estas personas se acercan a ellos pueden ser poseídas en forma extraordinaria. Por otro lado, está la creencia de que los demonios no existen, postulando que el mal se origina por la desobediencia a la moral, que es la forma más evolucionada que la naturaleza ha provisto al mundo para su supervivencia.
Me parece que los exorcismos constituyen una excelente oportunidad de demostrar científicamente la existencia de los demonios.
