El viernes 11 de julio, 2025 a las 7:30 pm hora de Lima, nos reunimos en forma virtual 100 personas (límite de nuestro zoom) de diferentes profesiones interesadas en el tema, entre ellos bioéticos, médicos, filósofos, educadores, psicólogos, científicos biomédicos etc.
Además de los ponentes y el moderador, tomaron la palabra Miryam Falla, Filósofa, Doctora en Filosofía por la Universidad Católica de Argentina; Jorge Martínez, Filósofo argentino, Doctor en Filosofía por la Universidad Católica de Lovaina, Director del Centro de Estudios XXI Simposio Virtual de la Red Peruana de Bioética Personalista (RPBP) Tema: La problemática del Bien y del Mal en el discurso bioético Medievales de la Universidad Gabriela Mistral de Chile y Juan Antonio Valdez, Médico, Magíster en Bioética, Profesor de la Universidad de Piura (UDEP).
Las ponencias y las intervenciones han sido resumidas, colocando únicamente los conceptos más significativos en relación al tema a continuación de la mención de los nombres de cada uno de los que han tomado la palabra. En el caso de los ponentes se escribe debajo de sus nombres los conceptos vertidos en la ponencia y lo dicho después de escuchar las opiniones e inquietudes de los participantes.
Lo escrito sobre la ponencia y las intervenciones ha sido previamente enviado a las personas que las han hecho para su revisión y corrección. Recomendamos a todos los que leen el presente artículo ver en forma completa el video del simposio que está en YouTube; lo pueden obtener buscándolo como «simposios de la Red Peruana de Bioética Personalista».
Ponentes
1.- Juan Alfredo Benavides Zúñiga
Médico Cardiólogo
Magíster en Medicina
Magíster en Bioética
Presidente del Órgano de Ética y Deontología Nacional del CMP
Ex-Director del Hospital Geriátrico San José de la PNP
Ex-Director del Hospital Nacional «Luis N. Sáenz» de la PNP
Ex-Decano del Consejo Regional III del CMP
Ex-Presidente del Comité de Ética del CMP
Ex-Presidente del Comité de Ética del CRIII CMP
2.- Patrick Wagner Grau
Médico, Nefrólogo
Filósofo
Doctor en Medicina
Doctor en Filosofía
Miembro del Órgano de Asuntos Contenciosos Nacional del CMP
Ha sido Docente en la UNMSM y Profesor en Bioética en la UNIFÉ y la Universidad Ricardo Palma
Ex-Presidente de la Academia Nacional de Medicina
Ex-Decano del Colegio Médico del Perú.
Presidente del Comité Ético del grupo AUNA
Moderador
Alejandro Langberg LR
Presidente de la RPBP
Alfredo Benavides.– La exposición realiza un recorrido histórico riguroso sobre los fundamentos filosóficos del bien y del mal, desde los albores de la humanidad hasta su configuración en el pensamiento contemporáneo. El ponente se declara discípulo de Diego Gracia Guillén y defensor de la Bioética Deliberativa, la cual promueve una reflexión ética plural, contextual y prudente. Desde esta perspectiva, el bien y el mal no se conciben como categorías absolutas, sino como nociones dependientes del contexto específico y de la deliberación racional.
Se subraya la influencia creciente de las dinámicas políticas en la configuración de las bioéticas actuales y emergentes. En el ámbito internacional, se destacan instituciones como la OMS, la OPS, la UNESCO y la Unión Europea, mientras que a nivel nacional se menciona el Ministerio de Salud del Perú (MINSA) y el Colegio Médico del Perú (CMP), que así como las internacionales, difunden propuestas éticas de orientación principialista.
El ponente sostiene que todas las corrientes bioéticas comparten, en última instancia, la búsqueda del bien. Por ello, convoca a un diálogo ético constante, libre de confrontaciones, sustentado en el respeto mutuo, la pluralidad de perspectivas y el espíritu democrático.
En relación con la pregunta planteada por el moderador sobre si todos los bioeticistas actúan con buenas intenciones, se propone que esto depende del fundamento filosófico que sustente su práctica. La intención ética se vincula estrechamente con el marco doctrinal que orienta sus decisiones.
Finalmente, se hace un llamado a los profesionales de la medicina para que adopten doctrinas éticas sólidas y fundadas, capaces de guiar la toma de decisiones ante dilemas contemporáneos urgentes —como el aborto terapéutico y la eutanasia— en los que se exige ya una postura clara y reflexiva.
Patrick Wagner.– Hace un análisis estrictamente filosófico citando a algunos filósofos que respaldan lo que nos quiere expresar. El mal es un gran misterio, probablemente la nada, sobre la que se crea el bien que es lo que verdaderamente existe, y que se orienta a lograr siempre la plenitud del ser humano trascendente susceptible de tener valores y por lo tanto ética.
Para que haya bien primero tiene que «existir» el mal y este tiene que irse perfeccionando.
El mal es relativo, lo que para unos es mal para otros es bien; puede surgir del aprendizaje o como producto de que se ejerza sobre el individuo el mal. Muchas veces es inevitable pero otras es buscado por el hombre. Siempre está yuxtapuesto al bien y puede servir como catalizador profundo hacia la iluminación del bien, por lo que el mal es necesario.
El bien se impone al mal por cuanto su ser es pleno, lo que no es el mal, que se presenta como una negación del pleno ser. La bioética es en esencia la superación del mal en función de la preservación de la vida. La bioética tiene que insistir en el logro final del bien para lo que es fundamental que no se dé el ataque o descalificación del adversario, del que piensa diferente, así consideremos que su posición es un mal en sí mismo.
Miryam Falla.– La Bioética Personalista de alguna manera es Principialista, recoge sus principios, que al final son principios filosóficos.
El mal por el mal mismo no existe. El mal es un bien imperfecto que se puede perfeccionar con la educación y la cultura evitando fanatismos políticos y religiosos. Se puede elegir también un mal menor en aras siempre de un bien ulterior.
El mal percibido como algo bueno, como en el caso del aborto y la eutanasia, es lo que está pasando hoy en los discursos bioéticos. Todas las corrientes bioéticas piensan que tienen la razón, que están bien. No es que alguna defienda el mal por hacer el mal.
Jorge Martínez.– La Bioética Principialista es un modelo obsoleto en tanto que sus principios se originan en tradiciones filosóficas muy diferentes y hasta incompatibles. La idea de que si el mal no existe no se podría dar el bien es una idea profundamente equivocada. El mal ha sido definido como una ausencia, como una falta de entidad.
Si esto es así -y no cabe duda de que lo es incluso desde un punto de vista lógico-, es imposible que el bien se origine a partir del no ser que es el mal. Estas ideas estuvieron acompañadas de una crítica de forma y de fondo a las exposiciones.

Juan Antonio Valdez.– El Principialismo, como corriente bioética, ha sido superado por lo apriorístico de sus conceptos. La propia demostración de ello se da en el mundo anglosajón, fuente de su origen, donde estos principios han demostrado su poca utilidad. Es por esto que la bioética ha tenido que ir encontrando rumbos mejores para hacer frente a los problemas bioéticos contemporáneos. Por otro lado, toda interpretación del bien y del mal debe incluir una antropología, siendo la más importante la Antropología Trascendental que es la que realmente define a la persona, su identidad e intimidad que es lo que la hace única, irrepetible y por lo tanto digna.
Hay sufrimiento, angustia, cuando el hombre usando su libertad tiene que elegir entre el bien y el mal entendiendo que lo que existe es el bien mientras que el mal es su carencia. Puede tanto acertar como errar. En la medida que repita actos buenos irá adquiriendo una vida virtuosa mientras que con sus desaciertos irá adquiriendo vicios.
CONCLUSIONES:
Se ha hablado ampliamente de las características del bien y del mal y de su repercusión en la bioética. En general ha sido considerado el mal como una imperfección del bien, no deseado a priori, que iría en camino del bien en la medida que las personas que lo sostienen o defienden se instruyen o culturizan. Me parece que ha faltado contemplar un tanto la posibilidad de que el mal se dé en forma intencionada, malévola, debido a intereses particulares, dejando de lado el objetivo real de la bioética, que es el beneficio de la o las personas, así como, los seres vivos, por los cuales se solicita la opinión o toma de posición de los bioeticistas.
