En el Perú, el sistema de salud enfrenta desde hace décadas un problema estructural que ha sido agravado por la pandemia de COVID-19 y que sigue sin resolverse: la inversión pública y el uso ineficiente de los recursos asignados. A pesar de que el gasto público en salud ha aumentado ligeramente y hoy representa cerca del 3.5% del Producto Bruto Interno (PBI), esta cifra sigue siendo muy inferior al promedio de América Latina (5%) y aún más respecto a los países de la OCDE (más del 6%). Pero la brecha no es solo cuantitativa. La calidad del gasto también es deficiente. Cada año, millones del presupuesto asignado a salud no se ejecutan, y los recursos que sí se utilizan muchas veces no logran traducirse en mejoras tangibles para los ciudadanos: ni en hospitales mejor equipados, ni en personal médico suficiente, ni en el acceso a medicamentos de calidad. Esta situación no solo evidencia una falta de inversión estratégica, sino también una ineficaz gestión pública.
Los gobiernos regionales presentan serias dificultades para ejecutar el presupuesto de salud. En varias regiones, menos del 60% del dinero destinado es efectivamente gastado. Las razones son múltiples: trabas burocráticas, carencia de personal técnico capacitado, sistemas de gestión obsoletos y una débil articulación entre niveles de gobierno. Todo esto genera un círculo vicioso en el que la falta de planificación y ejecución perpetúa la precariedad del sistema y la desconfianza ciudadana. Frente a este panorama, se vuelve indispensable repensar el sistema de salud desde una lógica de inversión social inteligente. Esto implica no solo incrementar el presupuesto, sino sobre todo utilizarlo de manera eficiente, con una visión de largo plazo, mecanismos de evaluación, mayor coordinación institucional y un enfoque centrado en el ciudadano.
Un foro para transformar el sistema de salud
Es en este contexto que nace CADE Salud, un evento pionero organizado por IPAE Acción Empresarial, que en su primera edición celebrada el 29 de mayo de 2025 en el Centro de Convenciones Augusto Ferrero Costa – USIL, marcó un antes y un después en la forma de discutir y proponer políticas públicas de salud en el país. Bajo el lema “La salud sí tiene remedio”, el foro congregó a cerca de 400 líderes del sector público, privado, académico, sociedad civil y organismos internacionales, con el propósito de construir una agenda transformadora para un sistema de salud más eficiente, equitativo y sostenible.
CADE Salud no fue concebido como un espacio meramente académico. Desde su diseño, tuvo como objetivo principal convertirse en una plataforma de diálogo multisectorial con capacidad de incidir en la agenda pública.
La organización del evento estuvo a cargo de un comité técnico de alto nivel, presidido por Ángela Flores, directora ejecutiva de la Asociación Nacional de Laboratorios Farmacéuticos (ALAFARPE). La acompañaron figuras clave como Midori de Habich, exministra de Salud; Luis Solari, también exministro; Eduardo Payet, médico e investigador; Rafael Cortez, economista del BID; y Flor Philipps, experta en salud pública. La pluralidad y solvencia técnica del comité aportaron legitimidad al proceso y aseguraron un enfoque integral en la definición de los temas tratados.
Durante la inauguración, Gonzalo Galdos (presidente de IPAE), Ángela Flores, Raúl Diez Canseco (presidente fundador de USIL) coincidieron en la urgencia de superar la fragmentación del sistema y fortalecer la atención primaria. Uno de los momentos más destacados fue la presentación virtual de Bogi Eliasen desde Dinamarca, quien expuso sobre las tendencias globales en salud, afirmando que “la salud debe dejar de verse como una carga fiscal y empezar a considerarse una inversión social estratégica”.
Seis bloques para un diagnóstico profundo
El evento se organizó en seis bloques temáticos que abordaron los principales desafíos del sistema de salud peruano. A lo largo de 15 sesiones, más de 30 expositores nacionales e internacionales compartieron propuestas, experiencias comparadas y análisis críticos en torno a los siguientes ejes:
1. Gestión Integral de la Salud
Este bloque enfatizó la necesidad de articular de manera efectiva a los distintos actores del sistema de salud: gobierno central, gobiernos regionales y locales, aseguradoras, prestadores públicos y privados, pacientes y comunidad. Se discutieron estrategias para optimizar el financiamiento, mejorar la planificación territorial y modernizar los sistemas de información. Jesús Zamora (AUNA) y Berenice Rodríguez (City Cancer Challenge) presentaron experiencias de colaboración público-privada en ciudades como Arequipa, donde se ha logrado mejorar la cobertura oncológica mediante alianzas innovadoras. Ricardo Peña, viceministro de Salud Pública, explicó los avances en la preparación del sistema frente a nuevas emergencias sanitarias, destacando la importancia de la resiliencia institucional.
2. Competitividad y Equidad
En este eje se abordó la tensión entre el crecimiento del sistema de salud y la persistencia de desigualdades territoriales. Raúl Pérez Reyes, ministro de Economía, planteó la necesidad de establecer un fondo de inversión regional que permita reducir brechas en infraestructura y recursos humanos. Rafael Cortez y Luis Quiroz propusieron una reforma integral del Seguro Integral de Salud (SIS), para garantizar cobertura real y oportuna a las poblaciones más vulnerables. También se resaltaron experiencias exitosas de atención primaria lideradas por el sector privado, como las clínicas comunitarias “Detecta”, que han demostrado ser sostenibles y replicables en zonas urbano-marginales.
3. Accesibilidad, Calidad, Eficiencia y Sostenibilidad
La insatisfacción de la ciudadanía con la calidad de los servicios de salud fue abordada de manera frontal. El panel, compuesto por Janice Seinfeld (Videnza), Delia Dávila (exfuncionaria del Minsa) y representantes del Ejecutivo, propuso reformas regulatorias para mejorar la calidad de los servicios, garantizar el acceso a medicamentos seguros y fortalecer los mecanismos de rendición de cuentas. Se destacó la importancia de empoderar al ciudadano mediante mecanismos de participación y vigilancia social, así como la necesidad de integrar indicadores de desempeño que permitan medir y corregir a tiempo las fallas del sistema.
4. Innovación y Tecnología
Uno de los bloques más esperanzadores fue el dedicado a la transformación digital del sistema de salud. Jorge Torres (McKinsey), Herberth Cuba y Jorge Toscano (AstraZeneca) coincidieron en que la inteligencia artificial, el análisis de datos y la interoperabilidad de los sistemas pueden revolucionar la forma en que se brinda atención médica, siempre que se implementen con criterios de equidad. En este marco, se presentó una propuesta de rediseño curricular universitario impulsada por rectores y decanos de diversas facultades de salud. El nuevo perfil del profesional sanitario debe incluir competencias digitales, comunicación efectiva con pacientes, bioética y trabajo interdisciplinario.
El Pacto por la Salud de los Peruanos
Uno de los momentos más relevantes del evento fue la presentación del Pacto por la Salud de los Peruanos, un documento que recoge más de 40 propuestas consensuadas por los participantes de CADE Salud, agrupadas en los ejes temáticos abordados. El pacto fue entregado formalmente a representantes de los principales partidos políticos, con el objetivo de que estas propuestas se incorporen en los planes de gobierno de cara a las elecciones generales de 2026.
Entre las medidas clave destacan: el fortalecimiento de la rectoría del Ministerio de Salud, la creación de un sistema de información interoperable, la asignación multianual del presupuesto por resultados y la creación de un Consejo Nacional de Evaluación de Políticas de Salud.
Propuestas para mejorar la ejecución presupuestaria
Uno de los puntos más críticos abordados durante el foro fue la ineficiencia en la ejecución del presupuesto en salud. CADE Salud propuso un conjunto de medidas concretas para cerrar esta brecha:
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Planificación multianual obligatoria: Se recomendó implementar un sistema que permita prever las necesidades sanitarias por región, priorizando intervenciones estratégicas y evitando la improvisación.
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Fortalecimiento de capacidades técnicas regionales: Se sugirió que el MEF y el MINSA presten asistencia técnica permanente a los gobiernos regionales, además de crear unidades de gestión de proyectos sanitarios especializadas.
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Incentivos por cumplimiento de metas: Se propuso establecer un sistema de bonificación presupuestaria para aquellas regiones que cumplan con los objetivos de ejecución, priorizando las que presenten mayores desafíos estructurales.
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Sistema de información interoperable y transparente: Finalmente, se planteó la creación de una plataforma digital nacional que permita rastrear cada sol invertido en salud, mejorando la transparencia, la auditoría ciudadana y la toma de decisiones basada en evidencia.
Un punto de inflexión
CADE Salud 2025 dejó claro que el país no puede seguir postergando la transformación de su sistema sanitario. Las carencias evidenciadas durante la pandemia son también una oportunidad para reconstruir sobre bases sólidas: planificación, articulación, innovación, transparencia y participación. Esto exige liderazgo político, estabilidad institucional y una ciudadanía vigilante que exija resultados. “La salud sí tiene remedio” no fue solo un lema, sino una afirmación sustentada en propuestas técnicas, consensos políticos y compromiso multisectorial. Ahora, el reto es convertir esa afirmación en una verdadera política de Estado, sostenida en el tiempo y alejada de los vaivenes electorales.
Más allá del foro: desafíos para la implementación
Aunque CADE Salud 2025 logró generar consensos y propuestas claras, el verdadero desafío será implementar estas recomendaciones en un sistema de salud marcado por la inestabilidad política, la rotación de funcionarios y la debilidad institucional. El riesgo, como ha ocurrido antes, es que todo quede en el papel. En un año preelectoral, mantener la continuidad y sostenibilidad del pacto por la salud será clave. Además, el Congreso debe asumir un rol más responsable, legislando con visión de Estado para enfrentar los problemas estructurales del sistema, en lugar de impulsar normas sin sustento técnico ni respaldo presupuestal.
El rol protagónico de la ciudadanía
Otro punto clave que CADE Salud puso sobre la mesa es la necesidad de empoderar a la ciudadanía como agente de cambio. La salud pública no puede seguir siendo un tema técnico reservado solo a expertos o funcionarios. La participación ciudadana debe fortalecerse mediante mecanismos reales de consulta, veeduría, rendición de cuentas y control social, integrados de forma sistemática en la gestión del sistema de salud. Durante el foro, varias organizaciones de la sociedad civil presentaron experiencias exitosas de vigilancia ciudadana en salud, como los comités de usuarios en zonas rurales, las redes de promotoras comunitarias y las iniciativas de monitoreo participativo en hospitales.
Hacia un nuevo pacto social en salud
El legado más valioso de CADE Salud 2025 es el impulso hacia un nuevo pacto social en salud. Más de 50 organizaciones ya se han sumado a este compromiso colectivo por un sistema universal, equitativo y centrado en las personas. La urgencia está clara: necesitamos una gestión integral que articule al sector público y privado, basada en evidencia, innovación y tecnología. Para ello, el Estado debe asumir un rol rector fuerte, que garantice acceso, calidad y eficiencia. La clave está en fortalecer el primer nivel de atención y revalorar al personal de salud como pilar del sistema. Cuidar la salud no debe ser un privilegio, sino un derecho cumplido.
