Entrevista a Ángela Flores, presidenta del CADE Salud 2025 y directora ejecutiva de la Asociación Nacional de Laboratorios Farmacéuticos del Perú (ALAFARPE). También integra el directorio de IPAE Acción Empresarial y participa activamente en gremios, federaciones y proyectos del sector salud en el Perú, América Latina y a nivel global.

¿Cómo nace la idea de organizar el primer CADE Salud?
La idea surge de una convicción profunda y de años de insistencia. En el Perú hacía falta un espacio de encuentro que convoque a lo técnico, lo político, lo multisectorial y también a la sociedad civil, para debatir colectivamente sobre el sistema de salud, con una mirada a futuro. Durante demasiado tiempo, el sector salud ha estado fragmentado no solo en su gestión, sino también en el discurso. No ha existido una voz colectiva sólida. CADE Salud se plantea como una nueva plataforma que pone la salud en el centro de la agenda nacional, tal como se ha hecho exitosamente en otros ámbitos con CADE Educación o CADE Universitario. Sentimos que era el momento adecuado para sumar esfuerzos y voluntades en la construcción de un sistema de salud más equitativo, eficiente y resiliente.

¿Qué vacíos identificaron en el debate público que motivaron la creación del evento?
La fragmentación del sistema de salud es evidente, tanto en su rectoría como en su financiamiento y diseño institucional. Pero también está fragmentado el debate público. Hay muchos diagnósticos y propuestas valiosas, pero están dispersos, sin una visión integral que las articule. A veces, esto genera decisiones políticas tomadas desde una mirada parcial, sin considerar todas las voces. Además, la ciudadanía y el sector privado han estado poco involucrados en proponer soluciones de manera colectiva. CADE Salud nace para cerrar esas brechas: para generar un espacio de diálogo donde se alineen lo técnico, lo político, lo empresarial y lo ciudadano bajo una misma misión país.

¿Cómo se conformó el comité organizador?
El comité se formó con miembros del Consejo Directivo de IPAE, y también con líderes activos del sector salud: representantes del ámbito público y privado, la academia, la sociedad civil y colectivos de pacientes. Son personas con experiencia concreta en salud pública, gestión, liderazgo sectorial y reformas sanitarias. Hay exministros, exfuncionarios de Estado, directores de instituciones, empresarios y activistas. Más que un comité organizador tradicional, nuestra visión es que esta sea la semilla de una comunidad de líderes en salud que trascienda este primer evento. Queremos que esta red crezca, que recoja propuestas desde todo el país, y que el CADE Salud se convierta en una plataforma permanente de articulación.

¿Qué distingue a CADE Salud de otros foros o congresos del sector?
En primer lugar, su capacidad de convocatoria multisectorial. Muchos encuentros de salud tienden a ser compartimentos estancos: del sector público entre sí, o de especialistas entre sí. Nosotros hemos abierto la conversación para incluir al MEF, a gremios empresariales, universidades, líderes sociales y hasta sectores no sanitarios como el minero, que tiene un rol importante en salud comunitaria. El evento busca salir del círculo técnico para alinear visiones entre todos los actores relevantes, proyectar soluciones a largo plazo y generar compromisos concretos que puedan tener continuidad. No se trata solo de discutir problemas, sino de construir una hoja de ruta viable.

¿Cuáles fueron los criterios que se priorizaron para seleccionar los temas a abordar en este primer CADE Salud?
La selección de temas partió de una revisión rigurosa de diagnósticos estructurales, tanto locales como internacionales. Se priorizaron aquellos de mayor impacto y urgencia: el financiamiento del sistema de salud, donde el Perú aún destina menos del 6% del PBI frente al 8% o más de otros países de la región; el acceso a la innovación y tecnología médica; la institucionalidad debilitada por los constantes cambios en entidades rectoras; y las barreras regulatorias que afectan la inversión y calidad en la prestación de servicios. También se incluyeron temas emergentes como la salud digital, la telemedicina y la transformación del primer nivel de atención. Hemos buscado que el programa combine evidencia con visión, y que responda tanto a la coyuntura como a los retos estructurales. Todo esto, además, con la intención de proponer soluciones viables y sostenibles, que puedan ser integradas a políticas públicas en el mediano plazo.

¿Qué criterios se tomaron en cuenta para seleccionar a los expositores?
Dos variables fueron clave: diversidad y experiencia. Queríamos voces distintas, con trayectorias sólidas, pero también con enfoques complementarios. Convocamos a líderes del sector público, funcionarios actuales, empresarios con proyectos innovadores, gestores de salud, representantes de organismos internacionales como la OCDE y la Unión Europea, embajadas, líderes de pacientes y sociedad civil, y por supuesto, expertos académicos. La idea es tener un diálogo enriquecido por visiones diferentes, pero con un objetivo común: transformar el sistema de salud en uno más justo, eficiente y participativo.

¿Cómo se promueve la participación de todos los sectores?
El programa está diseñado para incluir representantes del gobierno, autoridades sectoriales, funcionarios del MEF, gremios empresariales, universidades y líderes sociales. Además, las conclusiones del evento se compartirán públicamente, incluyendo a los partidos políticos que están desarrollando planes de gobierno. Queremos que los resultados del CADE Salud sirvan como insumo técnico para estos equipos y que marquen un precedente de trabajo colaborativo. Esta es una manera concreta de incidir en la política pública, con contenido validado, propuestas consensuadas y una mirada estratégica de largo plazo.

¿Esperan que el evento tenga impacto en la formulación de políticas públicas?
Esa es una de nuestras metas principales. El documento final de CADE Salud incluirá conclusiones y propuestas concretas que se distribuirán entre los equipos técnicos de todos los partidos políticos. Queremos que sea un insumo serio, técnicamente sólido y socialmente respaldado. Esperamos que estas ideas contribuyan a construir una hoja de ruta clara para cerrar brechas, mejorar la calidad de la atención y fortalecer la gobernanza del sistema. Y sobre todo, buscamos que esta discusión continúe, que no se quede solo en un evento, sino que genere una comunidad que haga seguimiento, que exija, que proponga.

Se ha mencionado que se busca firmar un “Pacto por la Salud”. ¿Qué implica esta iniciativa?
Es una de las propuestas centrales del evento. El Pacto por la Salud busca ser un compromiso firmado por los principales actores del sector público, privado, académico y sociedad civil para impulsar reformas con visión de Estado. No es un acuerdo simbólico, sino un mecanismo de corresponsabilidad, con metas medibles y principios compartidos. El objetivo es trascender los ciclos políticos y asegurar continuidad a las reformas estructurales. Queremos que el país vea a la salud como inversión en capital humano y no como un gasto. Y eso empieza con un pacto que alinee prioridades y compromisos a largo plazo.

¿Qué retos enfrenta CADE Salud para garantizar su sostenibilidad en el tiempo?
El primer reto es mantener la voluntad de colaboración multisectorial. Este ha sido un esfuerzo muy intenso de articulación, y lograr que esa energía no se disipe es clave. También debemos asegurar que CADE Salud no se convierta en un evento más, sino en un espacio con impacto real. Para ello, es fundamental el seguimiento a las propuestas, la medición de resultados, y sobre todo, la participación activa de las regiones. Perú es un país diverso, y las soluciones deben considerar también las realidades fuera de Lima. Por eso, uno de nuestros objetivos es consolidar una comunidad permanente de líderes regionales en salud que sigan alimentando el debate y la acción.

¿Cómo imagina el sistema de salud peruano dentro de cinco años?
Lo imagino con un primer nivel de atención más fortalecido, con equipos de salud que conozcan y acompañen a las comunidades desde la prevención. Con un sistema más interoperable, donde la información fluya entre establecimientos y se tomen decisiones con base en datos. También con mayor acceso a innovación, regulaciones más claras y pacientes que se sientan parte del sistema, no víctimas de su ineficiencia. Si logramos construir políticas públicas estables y consensuadas, podemos tener un sistema más justo, centrado en las personas, donde vivir y envejecer con salud sea un derecho real.

Como directora ejecutiva de ALAFARPE, ¿cuáles son los compromisos que asumen tras su participación en CADE Salud?
Desde ALAFARPE estamos comprometidos con seguir aportando desde el conocimiento, la evidencia y la propuesta. Hemos invitado a nuestras empresas asociadas a participar activamente como ponentes, presentando casos concretos de inversión, innovación y buenas prácticas. Queremos contribuir con soluciones tangibles: medicamentos seguros, eficaces, dispositivos de calidad, propuestas que permitan mejorar el arsenal terapéutico del sistema y dar respuestas efectivas a enfermedades crónicas y complejas. Estamos convencidos de que la innovación debe ser parte de la transformación del sistema, no un lujo inaccesible. Por eso, también apostamos por generar un ecosistema regulatorio más predecible y eficiente, que promueva la inversión y asegure calidad para los pacientes. Nuestro compromiso no termina con el evento: queremos que CADE Salud sea el inicio de una etapa de contribución sostenida desde el sector farmacéutico a un sistema más justo, preventivo y centrado en las personas.

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